Perales y la angustia de separación
Hace un par de días, durante 4 horas de viaje tuve que tolerar el fanatismo del conductor del transporte por José Luis Perales. Pero luego de cuatro veces de escuchar el mismo CD, cuando estaba a punto de caer inconsciente por el exceso de esa música, me di cuenta de algo: Gran parte de la música de Perales gira en torno al mismo tema… el abandono.
Si lo miramos bien, y más allá del top ten que hiciésemos sobre las canciones que entristecieron nuestra infancia (si quieres verlo, entra aquí, bajo tu propio riesgo), Perales está lleno de abandonos de diversos tipos, pero abandonos al fin y al cabo.
Entonces, tenemos canciones donde el miedo ante el abandono se expresa de forma explícita como en “¿Qué pasará mañana?”, donde la protagonista dice “¿Qué pasará mañana cuando te hayas ido? ¿A quién podré contarle que te siento lejos? Mañana se dormirá el amor…” Claro, y él, canchero, le dice que no se preocupe, que un comercial y regresa.
También tenemos canciones en las que el abandono es narrado en el preciso momento de su ejecución, como en “Me llamas” (“para decirme que te marchas, que ya no aguantas más, que ya estás harta…”) Lo interesante es que el protagonista (Perales) no es el abandonado… Pero a él lo llama… ¿Será el amante? ¿El amigo mantequilla? Ay…
En otros temas el abandono es más asolapado, e incluso compartiendo la misma cama, como en “Ella y él” que en tonito festivo nos dice “Y en la misma cama soñarán ella y él, él con el amor que conquistó, ella con él. Ella le dirá que siente amor sólo por él, él murmurará sin contestar, ¿qué hora es?” Y luego cuenta cómo ella plancha el pantalón del hombre que se va con la otra… Esta señora debería contratarse un investigador privado, o hacerse amiga de la secretaria, ¿no?
Y claro, no podemos olvidar el masoquismo de “Y cómo es él” que al margen de la explicación que le des, igual roza lo enfermizo. Y lo peor de todo es que él es el que se va, porque le dice “y deja que vaya preparando mi equipaje”… Pero si ella es la que sacó los pies del plato, ¿por qué tiene que dejar la casa? A menos que sea un mantenido, en realidad, tiene derecho a conservar algo, ¿no? Ahí se comprende por qué dice “Es un ladrón que me ha robado todo”… ¡Vividor!
En “Balada para una despedida” arranca de frente diciendo “Hoy estoy buscando la mejor manera de decirte adiós”… Y nuevamente se va, y se va porque ella lo ha botado. Y le dice “recuerda que hay alguien que vive por ti”. Este señor ha sido desalojado mil veces y no aprende.
Y ya no sigo, porque me pongo a llorar… Lo cierto es que, e insisto con mi teoría del aprendizaje temprano, si tu chica es de las que se asusta cuando en lugar de decirle “Chau” le dices “Adiós” o tu chico es de los que se estresan si lleva tres horas sin saber de ti… No es tu culpa. Tampoco es la suya. La culpa es de Perales, y de su mamá que le hacía escuchar eso de chiquito/a.
El pasado nos condena.


